Acciones

Una tarjeta roja a la transfobia de Estado

Con esta acción directa no violenta realizada en la Unidad de Trastornos de la Identidad de Género (UTIG)  del Hospital Ramón y Cajal, el Bloque Orgullo Crítico quiere señalar la hipocresía y la transfobia con la que el gobierno español realiza las políticas para la población transexual.

La ocupación y denuncia de los criterios de actividad de la UTIG se realiza en un momento en el que el Gobierno español se ha comprometido a solicitar a la Organización Mundial de la Salud la eliminación de la transexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades, en las “Unidades de Trastornos de Identidad de Género” el acceso a los tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas de reasignación de género sigue dependiendo de un diagnóstico con terminología psiquiátrica patologizadora .

La persona trans que acude a la UTIG se encuentra expuesta a una evaluación externa sin certidumbre sobre la duración del proceso, y con un control de género por parte de algunos profesionales de esta unidad, que pueden dificultar sobremanera una transición respetuosa con el usuario. Constatamos que el protocolo de atención actual parte de un modelo de terapia que no recoge la diversidad de trayectorias y prioridades de tratamiento de las personas trans, además de seguir criterios diagnósticos basados en estereotipos de género obsoletos en la sociedad actual.

Por esas razones, pedimos una reforma del modelo de atención seguido en las UTIG que debería incluir, pero no limitarse a un cambio de su denominación. En este sentido, demandamos:

  • El cuestionamiento de la clasificación de la transexualidad como trastorno mental, o yendo más allá, como patología,  y el no seguimiento de los criterios diagnósticos actuales de “trastorno de identidad de género” establecidos en el DSM-IV y CIE-10.
  • El libre acceso a las terapias hormonales e intervenciones quirúrgicas de reasignación de género, sin necesidad de diagnóstico psiquiátrico, a través de un proceso de decisión compartida y consentimiento informado.
  • Una atención personalizada que reconozca la diversidad de identidades de género y prioridades de tratamiento de las personas trans.
  • La sustitución de la función evaluadora del/de la profesional por un rol de información y acompañamiento en el proceso de tratamiento.
  • La disponibilidad de un servicio de asesoramiento de carácter no obligatorio.
  • La participación del movimiento trans en la elaboración de los protocolos clínicos y en la gestión de la atención sanitaria trans-específica.

Queremos manifestar así mismo nuestro más profundo rechazo al reconocimiento que el colectivo LGTB oficialista COGAM ha realizado a esta Unidad con la concesión de su premio Triángulo Rosa.

Precisamente en unos tiempos en los que este gobierno insiste en echar balones fuera, hacia la OMS y las Comunidades Autónomas, para evitar evidenciar su falta de voluntad política en materia de despatologización trans y garantía de derechos sanitarios respectivamente, este colectivo nuevamente vuelve a lavarle la cara al gobierno del que depende económicamente a través de subvenciones, ignorando el sufrimiento que sus políticas generan sobre buena parte de la población trans.

No podemos olvidar que estas nefastas políticas destinadas a dicha población han sido criticadas incluso por especialistas del Consejo de Europa.

¡Diagnosticar disforia de género es transfobia!

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